Etanol: Entre expandir cultivos y subir productividad

CIAB
La disertación generó un notable interés en el sector, por ello el salón de reuniones del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Cruz lució lleno como pocas veces. Gente ligada a la producción y la agroindustria cañera también se dio cita.

Agrónomos bolivianos evaluaron el impacto del etanol en la frontera agrícola del país concluyendo en que, de haber necesidad, se debe crecer siguiendo la norma, o mejor aún incrementar la productividad adoptando tecnología, algo en lo que ya se empieza a trabajar.

AGRONEGOCIOS, Santa Cruz, 31 de enero de 2019, Hrs. 09:21

José Luis Llanos, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos y Profesionales en Ciencias Agropecuarias de Bolivia (CIAB), presentó los resultados del estudio “Impacto del etanol en la frontera agrícola de Bolivia”, realizado por el Comité Técnico de esta entidad que agrupa a los profesionales del área agrícola del país.

La disertación generó un notable interés en el sector, por ello el salón de reuniones del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Cruz lució lleno como pocas veces. Gente ligada a la producción y a la agroindustria cañera también se dio cita. Tras el debate final quedó claro que, en la realidad, hay muchas variables que pudieran cambiar los resultados expuestos.

Una de las principales conclusiones del mismo es que para minimizar el impacto de la frontera agrícola, el incremento de la producción de caña debería darse como consecuencia de: a) el aumento de la superficie con aptitud para cultivar caña, es decir cumpliendo la normativa del PLUS, sin invadir áreas de bosque, y b) el aumento de la productividad, a través de un mayor uso de tecnología.

El análisis trató de contestar dos preguntas; ¿Hasta cuánto debe crecer la frontera agrícola de la caña de azúcar para producir el etanol necesario para abastecer la demanda nacional en mezclas del 12%, 15% y 25%? y ¿Dónde están ubicadas y cuántas son las hectáreas con potencial para cultivar caña de azúcar en Bolivia?

“Básicamente hemos hecho el estudio en base a tres escenarios, apegándonos a la normativa. No olvidemos que el año pasado salió la Ley del Etanol (1098) que permite producir, comercializar y usar etanol hasta una mezcla del 25% con gasolina. También ha salido un Decreto que ha dado inicio al uso del etanol que dice que podemos mezclar hasta el 12%, 15% y al 25%”, explicó el expositor.

CIAB, etanol
Mariano Aguilera, presidente del Ingenio Azucarero Guabirá, adelantó que su empresa está invirtiendo fuerte en el proyecto etanol, no solo en la planta, sino en tecnología para fertilización y control biológico a través de drones de última generación, además de préstamos y transferencia de tecnología a favor de sus productores.

Producción actual

Según el estudio, hasta el pasado año, la superficie de caña de azúcar sembrada en el país era de 164.673 hectáreas (ha), 91% de las cuales se centran en Santa Cruz. El rendimiento por hectárea en 2018 fue de 50,04 toneladas (t) y se proyecta llegue a 69,27 en 2025 con una tasa de crecimiento del 5,57%. Otro dato importante; hace falta 1 tonelada métrica para producir 1 litro de etanol.

Además, se conoce que en 2017 entre la producción y la comercialización de gasolina hubo un déficit del 28,55%, según datos de YPFB. La tasa de crecimiento de la demanda es de 8,02% anual, por lo que se espera que para 2025 supere los 3.200 millones de litros.

Escenario 1

Para cubrir esa demanda con una mezcla de etanol y gasolina al 12% se requeriría 391,7 millones de litros de etanol, con una producción cañera de 6,5 millones de toneladas, con rindes de 69,27 t/ha, por lo que la superficie adicional requerida sería de 94.242 ha para llegar a las 262.316 hectáreas totales.

Escenario 2

Para la mezcla al 15% de los más de 3.200 millones de litros de gasolina se precisarían 489,6 millones de litros de etanol, con 8,1 millones t de caña producida, con igual rendimiento que en el punto anterior, así la superficie adicional requerida sería de 117.803 ha para llegar a las 285.876 ha totales.

Escenario 3

Para la misma cantidad de gasolina en 2025, con una mezcla al 25%, se necesitarían algo más de 816 millones de litros de etanol, con una producción de caña de 13,6 millones t, una superficie adicional de 196.338 ha para llegar a 364.411 hectáreas totales.

Zonas con potencial

Se hizo un análisis de cuatro departamentos con potencial cañero; Santa Cruz como el puntal, Tarija y La Paz que también cuentan con ingenios azucareros y el Beni porque tiene espacio disponible y condiciones para desarrollarlo.

Santa Cruz. Existen algo de 715.428 ha aptas para producir caña de azúcar. Dentro del departamento se ve a la Chiquitania como un área con alto potencial para la expansión de los cañaverales. Esta zona sería utilizada ante una eventual apertura del mercado de exportación que requiera alta producción, e incluso daría pie para la instalación de ingenios en el lugar.

Cabe resaltar que la rentabilidad es mayor en caña convertida en azúcar o alcohol que la de producción de soya en área marginales, por ello en el corto plazo, algunas áreas de soya serán reemplazadas por caña.

La Paz. Posee algo de 20.650 ha con vocación cañera; sin embargo, como puntos en contra están que no hay la cultura ni el apoyo técnico y financiero hacia los productores.

Tarija. Cuenta con cerca de 13.200 ha y un potencial de 3.500 ha que se podrían incrementar si el Ingenio Bermejo prioriza la producción de etanol.

Beni. Alrededor de 190.600 ha con potencial para caña. Si bien no existe la infraestructura, ni la cultura para este cultivo con fines industriales, el potencial mercado para la producción de etanol, podría originar el desarrollo de la cadena de caña de azúcar ya que existen áreas con potencial para cultivarla.

Lo cual suma algo de 950.000 ha, lo cual es suficiente y no debe preocupar, “pero lo más importante es incrementar los niveles de productividad”, remarca Llanos, indicando que para ello es preciso resolver 10 grandes problemas reconocidos por el sector cañero.

Diez desafíos por superar

Todos ellos inciden en la baja productividad de los cañaverales. Son los siguientes:

  • Inadecuada preparación de suelos.
  • Terrenos desnivelados.
  • Inapropiada selección de variedades.
  • Insuficiente cantidad de semillas/ha.
  • Inadecuada cobertura de la semilla.
  • Poca fertilización.
  • Drenajes inadecuados.
  • Reducido uso del riego.
  • Inadecuado control de malezas.
  • Presencia de cañaverales antiguos.

Entre los más importantes, citó la nivelación y el drenaje de los cañaverales que, en el primer caso restan el área útil, y en el segundo presenta muchos problemas de anegación. Además indicó la necesidad de incorporar la fertirrigación, es decir sistemas de riego que también puedan proveer de fertilizantes adecuados a los cultivos.

Mariano Aguilera, presidente del Directorio del Ingenio Azucarero Guabirá, adelantó que su empresa está invirtiendo fuerte en el proyecto etanol, no solo en la planta, aumentando su producción a 1.100.000 litros día, sino en tecnología para fertilización y control biológico a través de drones de última generación, además de préstamos y transferencia de tecnología a favor de sus productores. Todo esto pese a que aún no se oficializa el contrato de provisión de etanol a YPFB y que no les han comprado los volúmenes prometidos hasta la fecha.

El sector cañero apunta a que para 2025 se puedan tener rindes cercanos a las 70 t/ha, aunque la realidad indica que esto podría darse mucho antes, y es que este modelo está en función de variables que pueden cambiar. Por ejemplo se ha visto que 1 tonelada de caña produce en Bolivia 60 litros de etanol, aunque en otros países sacan 90, lo cual puede emularse. De igual forma, cada ingenio posee diversos grados de tecnología que pueden hacer más eficiente sus niveles de producción, lo mismo que la capacidad de elegir si destinar más caña a la producción de azúcar o de alcohol, justificó Llanos.

Finalmente y sin querer entrar en especulaciones, el agrónomo indicó que de cubrirse eficientemente la demanda nacional y lograr excedentes suficientes podría abrirse el mercado externo para el etanol boliviano. Eso sí, dejó en claro que el objetivo de este estudio fue tratar de ilustrar qué podría pasar en el corto, mediano y largo plazo.