Fabio Añez Chirinea: Ganadero con visión de empresario

el legado
Fabio es hijo del connotado empresario y dirigente sectorial, Eduardo Ciro Añez, y transita por la misma senda que marcaron las dos generaciones que le anteceden y en general toda su familia que vive, respira y sueña con una ganadería en constante ascenso.

Está cerca de los 30 años y encarna la tercera generación de los Añez en el trabajo de mejoramiento genético de ganado cebuino que lleva adelante Cabaña Las Madres. Su abuelo, Ciro Añez Ruiz, fue el pionero en la importación de cebuinos, su padre, Eduardo Ciro Añez Saucedo, abrió paso a la selección genética y ahora él tiene en sus manos la misión de potenciar los niveles de productividad apostando a la innovación.

AGRONEGOCIOS, 11 de enero de 2018, Hrs. 11:39

“Todo comenzó con mi abuelo, fue uno de los principales patriarcas de las razas cebuinas en Bolivia, uno de los que más importó este ganado desde Brasil. A él se le suma mi padre una vez llega de estudiar zootecnia con el interés por el ganado puro, eso los llevó a traer matrices de ese mismo país”, relata Fabio Añez Chirinea, el benjamín de la familia, sobre los inicios de una labor de 43 años en selección y mejoramiento genético en Cabaña Las Madres.

También formado en zootecnia, Fabio, hijo del connotado empresario y dirigente sectorial, Eduardo Ciro Añez, transita por la misma senda que marcaron las dos generaciones que le anteceden y en general toda su familia que vive, respira y sueña con una ganadería en constante ascenso.

En el escenario pecuario, Cabaña Las Madres es sinónimo de mejoramiento genético. La cabaña lleva este nombre por la estancia donde se fundó, en Pailón. Tiempo después y ya en manos de Don Eduardo, la cabaña se trasladaría a Cuatro Cañadas, allí es donde Fabio recuerda haber pasado muchos fines de semana en su niñez, acompañando a su progenitor en las labores de campo.

amor por el ganado
Fabio aprendió el trabajo del ganadero acompañando a su padre a su propiedad desde niño.

Aunque reconoce que en su etapa de adolescente tuvo cierta rebeldía a seguir con esta tradición, viendo los sacrificios que implicaba, al cabo de unos años descubrió por sí mismo que eso era lo que le gustaba y decidió seguir los pasos de su padre estudiando zootecnia en Brasil, esto afianzó el amor que hoy siente por la ganadería y el trabajo de selección. “Hoy soy uno de los hombres más felices del mundo con lo que estoy haciendo y los avances que estamos logrando”, asegura.

En la actualidad desarrollan las razas Nelore, la de mayor tradición dentro de su cabaña y desde hace una década, el Gyr lechero.

El objetivo de su explotación pecuaria a mediano y largo plazo, dice, es cada día ir utilizando las nuevas técnicas de mejoramiento genético para la producción de ejemplares reproductores que tengan sus respectivos análisis de índices zootécnicos. “Midiendo intervalos entre partos, peso al destete, buscando producir más toros probados en nuestro hato y así ofrecer al mercado la mayor cantidad de reproductores con desarrollo, ganancia de peso. Y ofrecer también hembras con bajos intervalos entre partos y con peso al destete alto”.

Otros emprendimientos

Al margen de la cabaña, los Añez también se dedican a la cría de ganado comercial y están embarcados en otro importante proyecto para tener el ciclo completo, en la zona de Pailón. “Una buena parte de los toros que producimos los llevamos a las otras propiedades, donde se producen los terneros que serán luego engordados y terminados en confinamiento”, comenta.

Relación padre-hijo

Fabio es consciente de que siempre habrá un momento de tensión en este tipo de relaciones por el choque de generaciones, pero tras seis años de trabajo juntos y de alcanzar la madurez como persona, siente que ambos han sabido acomodarse, consensuar las cosas y “uno sumar al otro”.

“Mi padre dice: ´yo soy la experiencia y vos sos la iniciativa´. Entonces, entre los dos, la experiencia y el entusiasmo del joven, se crea un complemento muy importante y, al final, el resultado que se produce es muy bueno”, destaca.

En ese marco, agrega que es vital estar en constante actualización, informándose de las últimas tendencias para no quedar relegado en este mercado.

El legado familiar

Cuando le preguntamos si su plan es seguir al lado de su padre o crear algo propio, responde convencido que, a pesar de que siempre existe el deseo de hacer algo por su lado, es más importante lograr crecer juntos, transformarse en una empresa familiar y consolidar el crecimiento de un patrimonio que quede como herencia para la nueva generación de los Añez.

Aunque Don Eduardo no llega aún a los 60 años, Fabio sabe que en un tiempo él será el llamado a tomar la posta, pues su hermano mayor, Marcelo, también zootecnista, vive en Brasil y se dedicó a trabajar con la familia de su esposa, igualmente en ganadería.

Cabaña Las Madres
En la gráfica junto a su madre recibiendo uno de los tantos premios logrados por sus animales en pista de juzgamientos.

Otro componente importante en su vida es su mamá la Sra. Mónica Chirinea de Añez, a quien valora como un ejemplo, pues siempre ha estado acompañando a su esposo en visitas al campo, a las propiedades que tenía la familia en varias localidades, incluso el Beni.

“Ella es brasilera y no estaba acostumbrada a esta vida, era muy duro porque tenían que quedarse dos o tres semanas en las propiedades, y lo sigue haciendo hasta hoy; de hecho tiene un ojo muy bueno para seleccionar ganado. Son más de 30 años en esto y eso nos enorgullece mucho”, confiesa.

Su visión de la ganadería

La ganadería boliviana está pasando por una fase muy buena, pues los productores están comenzando a darse cuenta que ésta dejó de ser una actividad de fin de semana; es una empresa y tiene que ser rentable. Al final uno tiene que hacer números de todo, sacar los costos que implica el producir cada cosa y eso nos obliga a estar la mayor parte de la semana en las propiedades, pues como dicen: El ojo del dueño es lo que engorda al ganado”.

La mano de obra, lamentablemente, no es muy calificada en Bolivia y eso nos dificulta mucho el crecimiento en cuanto a proyectos y objetivos.

Además, el sacar costos ayuda a los ganaderos a ver la realidad que viven, ya que hay muchos que esconden cosas, y no por el hecho de esconderlas, sino porque no saben medirlas. A veces falta un poco de análisis empresarial dentro de las estancias, pero en general se ve que todos quieren mejorar.

ganadería
Fabio Añez expresa su pensamiento sobre la actualidad de su rubro.

Nosotros, que vendemos reproductores, vemos que cada vez hay más compradores de toros puros, porque las personas se están dando cuenta de que al comprar un ejemplar probado producirán un novillo gordo de mejor calidad, por consiguiente la producción se ha hecho más eficiente; los animales que antes se terminaban en 40 meses, hoy los sacan hasta en 17 meses.

También se está viendo que hay grandes inversiones en ganadería y mucha gente ya está tomándola como su actividad principal. Además, los precios se están manteniendo estables y el clima también está ayudando, por eso yo creo que este año va a ser muy bueno para la ganadería.